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La danza tradicional y religiosidad popular

Un ritual religioso. Con esta danza se venera a diversos santos patronos.

Desde los albores de la humanidad, el hombre ha bailado a sus dioses para expresar su alegría y su amor, y lo seguirá haciendo porque es un modo de expresarse y comunicarse con las fuerzas sobrenaturales.


Las danzas son una manifestación generalizada, porque todas las culturas del mundo, sin excepción, bailaron danzas en sus rituales. En lo que respecta a México, uno de los símbolos fundamentales de la religiosidad popular es la veneración a la Virgen de Guadalupe.
La Virgen de Guadalupe, también llamada La Guadalupana, es una virgen morena y es el símbolo de la identidad mexicana por excelencia.
Cuenta la leyenda que en el año de 1531, en una mañana, La Guadalupana bajó del cielo y fue al cerro del Tepeyac, por donde pasaba el indio Juan Diego, a quien le mencionó que había elegido el cerro del Tepeyac para que le construyeran un altar.
Después de tres apariciones más, y al notar que las autoridades eclesiásticas no le creían a Juan Diego, decidió enviar una señal, para lo cual le mencionó a Juan Diego que buscara rosas en el cerro y las llevara al obispo. Así lo hizo Juan Diego, y al llegar a la presencia del obispo y mostrar las rosas que llevaba en su ayate, éstas habían dibujado la imagen de la Virgen de Guadalupe.
La Guadalupana fue rápidamente aceptada por los pobladores porque anteriormente celebraban a la diosa Tonantzin en ese mismo lugar, como lo mencionó Fray Bernandino de Sahagún y otros autores de aquella época.
Y desde entonces, se ha estado acondicionando ese lugar como un centro ceremonial. Actualmente, en el Cerro del Tepeyac y en sus alrededores, hay varias parroquias, plazas y otros edificios religiosos, entre los que destacan, por su magnitud y dimensiones, la llamada Basílica de Guadalupe, y a las orillas hay venta de artículos religiosos
Por tal motivo, el domingo 27 de mayo, un grupo de 40 personas, mujeres y hombres, niñas y niños, provenientes del poblado de Tetelpa, municipio de Zacatepec, Morelos, arribaron a la explanada de la Basílica de Guadalupe para escuchar misa y danzar a La Guadalupana, como una manera de agradecerle y expresarle su alegría y su fe.
La danza que ejecutaron es la llamada Danza del Tecuán. La palabra tecuán es de origen náhuatl y significa “fiera” o “algo que come gente”. La danza del tecuán es una danza teatral que representa una comedia sobre un hacendado llamado Salvadorchi, quien está preocupado porque un Jaguar o “tecuani” se está comiendo los animales de su hacienda, por lo cual llama a Mayeso, su ayudante, para que vaya a cazar al jaguar. Al no poder cazarlo, Mayeso manda a llamar consecutivamente a unos viejos cazadores, que llevan por nombre: el viejo flechero, el viejo lancero, el viejo chahuaxtlero y el viejo yerbero, quienes tampoco logran cazarlo, y al quedar heridos son curados por los médicos. Posteriormente, sigue otra escena en la que se representa la caza de un venado por un jaguar,
Finalmente, Mayeso llama a otros cuatro personajes llamados viejo rastrero, quien va acompañado de una perra, Juan tirador y Gervacio o Sonriente, quienes, de manera conjunta, logran, entre los cuatro, cazar al jaguar.
Es decir, el tema central de esta danza de origen prehispánico es la representación de la cacería de un tecuani o jaguar. Aunque a simple vista esta danza no tiene nada que ver con los asuntos religiosos, la relación se da en el hecho que su baile se dedica a algún santo.
Por ejemplo: la danza del tecuán es bailada en las ferias patronales al Santo Patrono del pueblo. Algunos de los santos patronos a quienes se les dedica esta danza en el estado de Morelos se enlistan en la tabla de arriba.
Al platicar con los participantes, uno de ellos, Virginio Sorela, nos comentó que ellos financiaron los gastos de este viaje y que quedaron satisfechos porque anhelaban, desde hace tiempo, presentar la Danza del Tecuán en la Basílica.
Otro de los participantes fue don Florentino Sorela Severiano, de 80 años, quien es músico y encargado de la danza, y que en el 2011 fue declarado Tesoro Humano Vivo por la UNESCO, por su labor como promotor de la Danza del Tecuán durante 64 años.
Don Florentino Sorela nació en el año de 1932, y a partir del año 1946; es decir, desde los 14 años, aprendió a tocar con su flauta de carrizo y su tambor los sones de la Danza de los Tecuanes de Tetelpa. A él lo precedieron como músicos y encargados de la danza su padre, Lirio Sorela, y muchos años más antes su abuelo Ramón Sorela. Es decir, la Danza de los Tecuanes de Tetelpa es un legado que se remonta hasta el año 1898, y es probable que muchos años antes, comentó.


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