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Jiutepec: sitio para el descanso

En el centro. El quiosco de la plaza principal del municipio de la zona conurbada.
En el centro. El quiosco de la plaza principal del municipio de la zona conurbada.

MORELOS.- Jiutepec, la palabra es la castellanización del nombre Xiuhtepec, que proviene de Xiuhtl  “lugar de piedras preciosas y otras acepciones como hierba o turquesas y pete se toma de tepetl que es igual a “cerro”.  Nació como casi todos los poblados de Cuernavaca, bajo el régimen Tlahuica y fue hasta la llegada de los conquistadores españoles cuando dieron un giro radical en su existencia al perder una batalla contra Hernán Cortés el 11 de abril de 1521. A Jiutepec  también se le conoció como cerro sarnoso, cerro de palmas de Santamaría y Santiago Jiutepec, en donde se adoraba al Señor de la Columna y al Cristo Negro, y envidiable es que dentro de este territorio se encuentran los más exuberantes bosques de Morelos: el corredor Chichinautzin y El Texcal.
Hasta las manos del reportero de Diario de Morelos llegó una copia de “el libro negro”, donde han escrito la historia de los fundadores, las genealogías de las primeras familias, el calendario de las fiestas patronales, los usos y las costumbres, los oficios de los arrieros y las leyendas de esta misteriosa zona boscosa y en donde curiosamente no se venera ni al Cristo Negro ni al Señor de la Columna, sino a Santiago Apóstol, en el antiguo convento edificado por los franciscanos en l529. El día del mayor festejo es el 25 de Julio. Y se festeja también a San Juan Parrandero el 21 de Junio.
Jiutepec  es un sitio legendario, un hermoso pueblo revestido de modernidad rodeado de otros pueblos a los que ya les llaman colonias, como es la Cliserio Alanís, que los morelenses identifican como San Gaspar, por la hacienda así llamada. En esta hacienda se encontraba el Cristo Negro pero al estallar la revolución en 1910, los pobladores llevaron al Cristo a Jiutepec para resguardarlo de las cruentas batallas entre “pelones” y zapatistas.
Después de muchos años los pobladores de San Gaspar intentaron regresarlo a su lugar, pero cuenta la leyenda que al tratarlo de separarlo del lugar donde hasta estos días se encuentra, fue imposible, se hubiera requerido de poderosa maquinaria para lograrlo. Sin embargo, la señora Lidia García precursora de la capilla “La Guadalupana”, consagrada por el obispo Florencio Olvera, asegura que han intentado  regresarla pero los vecinos de Jiutepec se oponen.
Otro de los pintorescos pueblos que pertenecen a la jurisdicción, es Progreso, que fue fundado por un grupo de ejidatarios de San Gaspar en Marzo de 1934, pero éste prácticamente ha sido devorado por la mancha urbana; de antaño solo queda el kiosco y algunos veteranos vecinos que rememoran con nostalgia la creación de un “pueblo vivo”, como le llamaban hace varios lustros.

LAS  INVASIONES DEL PRESENTE
Hoy se vive con relativa tranquilidad en Jiutepec, las tardes son de convivio entre sus habitantes, pero en la noche deben “atrincherarse” en sus hogares a “piedra y lodo”.
La inseguridad es por el mismo tenor en la colonia Progreso, la población vive en la zozobra pero en este poblado se defienden a “capa y espada”, recientemente los vecinos sorprendieron a un ladrón en una de las avenidas principales, le dieron una golpiza hasta dejarlo inerte y a punto de lincharlo estuvieron “y lo seguiremos haciendo porque la policía no atiende nuestros llamados, el jefe de la policía de Jiutepec no aprobó los hechos del casi linchamiento, pero tampoco nos amonestó, en pocas palabras casi nos aplaudió”, asegura el comerciante Alfonso Flores, situado en la avenida Luciano Rebolledo.
Por otro lado, los vecinos de Jiutepec se quejan del despotismo con el que se comportan los ruteros, no hay autoridad que los meta en cintura y son ”la maldición del volante”, “por supuesto, dice don Teodoro Linares, hay sus excepciones como en todo, hay varios que son unos caballeros, da  gusto tratar con ellos, pero yo ya ni uso la credencial del Inapam pues casi me la avientan, solo  la uso en viajes largos”.
La situación es crítica en San Gaspar, personas de diferentes edades aseguran que las invasiones están matando la flora y fauna del cerro de Montenegro. “Llegaron a invadir la faja del  cerro delincuentes, narcos y todo ese tipo de  malvivientes, son léperos, agresivos y nomás esperan que den las 11 o 12 de la noche y bajan a robar ropa, láminas y material de cualquier tipo para construir sus chozas”, dice Francisco Flores de oficio floricultor.

En Jiutepec
El centro de una ciudad con gente trabajadora.

Mil 521, Hernán Cortes conquista Jiutepec

Mil 529, Edificación del convento Santiago Apóstol

Mil 934 Fundación de la colonia Progreso


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