Cómo se aprecia el daño que Venustiano Carranza le hizo a Morelos en 1917, con la orden de desalojar Cuernavaca y anexas a fin de no auxiliar a tropas zapatistas. Con tanto morelense exiliado, muchos ya no volvieron y el estado se repobló con gente proveniente de otros lugares de la República. Las consecuencias no se hicieron esperar, se dio un desapego tan grande por todo lo morelense, porque, al no haber amor por el terruño, no les importaba lo que sucediera con lo nuestro. Así, y solamente así, se explica uno la indiferencia de todo Morelos, autoridades y vecinos incluidos, al permitir durante la segunda mitad del siglo XX el retiro del 1er. Morelotes con su paliacate de piedra amarrado detrás de la cabeza, que recibía tradicionalmente a los visitantes con su dedo y brazo derecho apuntado hacia el sur, justo en los límites del estado, a un lado de la autopista México-Cuernavaca, tan familiar para tantos. Era una gran escultura de piedra del escultor Everardo Hernández que quitaron y desaparecieron para colocarse en su lugar la escultura de Ernesto Tamariz, la que hace poco fue increíblemente derribada y destruida por manos criminales sin que hubiera habido ni siquiera una sola patrulla federal, tan atenta a los límites de velocidad de los automovilistas, que se hubiera dado cuenta. Nadie vio nada, nadie supo nada y nadie conoce las causas del daño; bueno, afortunadamente dos investigadores, la historiadora en arte Helena Noval, que comenzó con un magnífico artículo sobre la importancia de la escultura destruida; y el sábado pasado, en su columna habitual, el Cronista Oficial de Cuernavaca, arquitecto Víctor Cinta Flores, remató con gran conocimiento del tema con una petición de denuncia, a fin de que las autoridades inicien una investigación acerca del paradero de los dos Morelos: el pasado que desapareció hace más de 30 años y el recientemente destruido. Los dos valiosos para el patrimonio cultural morelense. Qué bien que con una metodología en investigación que sólo los estudios profesionales dan, Noval y Cinta, por encargo directo del Ejecutivo estatal, serán los encargados de hacer un levantamiento de todas las esculturas que han existido y existen en nuestro estado. Bien por ese rescate de parte de nuestro patrimonio cultural. El esfuerzo que los dos, ambos amantes del arte, la cultura y la historia han realizado al respecto, se ve coronado con una reunión inesperada, emergente, el día de antier, el pasado domingo, en plena celebración de Reyes, en la bodega del Gobierno del Estado ubicada en Civac, lugar donde fueron depositados los restos del crimen cometido contra todos los morelenses; convocada por el propio gobernador y su señora esposa. Ahí, ante todos los medios de comunicación, se anunció la construcción de una nueva escultura que, con los planos originales y maquetas que el hijo y nieto del maestro Ernesto Tamariz tienen, habrá de realizarse en virtud de que la recientemente destruida no tiene remedio alguno, por ser el bronce un material que no resiste grandes golpes ni se puede volver a pegar. Y ahí mismo, convocó a mis amigos Noval y Cinta a continuar con la exhaustiva investigación que dé con el paradero de la escultura monumental perdida hace más de 30 años, realizada por el jarocho Hernández. Como verán, yo, perdón que hable en primera persona, apoyo todas las investigaciones que tiendan a fortalecer el rico patrimonio cultural morelense. Jamás apoyaré ninguna investigación que trate de destruir momentos de gloria a lo largo de la historia de nuestro estado. Probablemente haya desatinos y desacuerdos con respecto a los hechos realizados por los personajes a los cuales se les ofrendó esa escultura, pero en la actualidad forman parte ya del patrimonio histórico de la ciudad y del estado, y tenemos todos la obligación de defenderlo y respetarlo. Tiene toda la razón don Jorge Cázares cuando dice que ya no hay que ver la escultura de Pacheco –la que está frente al Palacio de Cortés- como general, sino hay que admirar la pieza escultórica que es parte de nuestro sentido de pertenencia, y por lo tanto, de nuestra identidad.
Correo: lyagquintanilla@hotmail.com
Presidenta del Seminario
de Cultura Mexicana
Corresponsalía Cuernavaca, Morelos.
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