Proyectos, obras, empresas “fantasmas” y otras creadas a la par de su gestión como alcalde fue el sello que dejó Manuel Martínez Garrigós en una administración que marcó el antes y después de un ayuntamiento que está a punto de quebrar, sin capacidad económica para generar obra o programas sociales, pese a haber tenido el mayor presupuesto en su historia.
DCA Infraestructura, que obtuvo contratos hasta por más de 200 millones de pesos; Grupo WYN, S.A. de C.V., que realizó la incompleta obra de repavimentado de la avenida Morelos; Argeme Constructora de Cuernavaca, S.A. de C.V., por mencionar algunas firmas, tienen algo en común: sus actas constitutivas fueron creadas o modificadas en las mismas fechas en que el tristemente célebre Manuel Martínez Garrigós gobernó Cuernavaca.
Algunas más no existen en los registros de buscadores de internet, ni se pudo localizar por nombre a sus administradores únicos, como es el caso de las constructoras Covadonga y Aitor, beneficiadas con pagos de por lo menos 50 millones de pesos por obras que nunca se realizaron, bajo sospecha de que pertenezcan a ex funcionarios o familiares de ellos.
Y es que, de acuerdo con investigaciones, DCA Infraestructura, que tiene como accionista mayoritario a Carlos Martínez López, fue una empresa creada en enero de 2010, y en su acta constitutiva aparece como comisario de la misma un Manuel Martínez (?), resultando que Martínez López es de oficio mecánico, pero “aportó” 10 millones de pesos a la sociedad.
En el caso de Grupo WYN, S.A. de C.V., pese a que está registrada como una empresa formada en 1995, fue el 10 de septiembre de 2010, el mismo día en que se dieron a conocer las bases del concurso para licitar la obra de la avenida Morelos, cuando se acreditó a Rodolfo Ernesto Roura Castilla como su administrador único.
Un caso similar al de WYN es el de Argeme Constructora, encargada de realizar, entre otras obras, el puente peatonal de la 24a. Zona Militar, que tiene como administrador único a Arturo Gerardo Frank Mendoza, se constituyó legalmente el 1 de septiembre de 2009, cuando Manuel Martínez Garrigós era alcalde electo de Cuernavaca.
En el caso de las constructoras Aitor y Covadonga, de las que, incluso, ni el Ayuntamiento de Cuernavaca ni el secretario de Obras Públicas, Rafael Eduardo Rubio Quintero, tienen conocimiento de su existencia, se constituyen como “la cereza en el pastel” de los excesos de Martínez Garrigós.
Abel Millán González, a quien se le señala como el operador financiero de Manuel y José Martínez Garrigós, el hombre que lo mismo ordenaba en SAPAC que en Obras Públicas y en la Tesorería municipal, tiene su domicilio fiscal en Valle de Chalco, Estado de México; en la misma zona donde vive Carlos Martínez López, el presunto dueño de DCA Infraestructura.
Casi a la par que se destapó la cloaca por la irregular utilización de recursos de créditos, como los adquiridos por el ayuntamiento con Padimex y Bancomer, Millán González huyó del ayuntamiento y del estado, y señalan que se llevó a Viridiana de la Peña Muñiz, una de sus operadoras para desviar recursos en Obras Públicas.
No sólo en las grandes inversiones en infraestructura, realizadas o no, aparecen empresas de nueva creación; existen otras que cobraron en lo que puede considerarse “robo hormiga”, como Atracciones Cheos, dedicada a los juegos infantiles.
Dicha empresa, propiedad de Ruth Tapia Ocampo, hermana del alcalde de Tetecala, se llevó más de 1.5 millones de pesos por mantenimiento de pantallas gigantes, siendo sólo una de al menos 12 empresas nacidas ex profeso en los últimos meses de 2009 y principios de 2010.
Los datos obtenidos a través del Instituto Morelense de Información Pública y Estadística forman parte de las bases y fundamentos de miembros del cabildo para la auditoría que se realizará a la gestión garrigosista, y donde se espera que surjan más quebrantos y préstamos oscuros, como ya lo adelantó a DDM la contralora municipal, Araceli González Verazaluce.
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