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Fin de fiesta

El campeonato mexicano está por terminar y para cuando esta colaboración sea leída por usted, querido amigo, ya se conocerá el resultado del juego de ida entre Tijuana y Toluca pero eso no obsta para que, con esa pertinente aclaración, le haga llegar mi pronóstico.
Veo a un equipo de Xolos muy compenetrado con la idea futbolística de Antonio Mohamed, quien les ha imbuido una mística impresionante que hace que todos corran y se maten por tener el balón. A nivel profesional, es muy difícil que un liderazgo tenga tan buenos efectos y el

“Turco” lo ha logrado.
La pronta y efectiva recuperación del balón les reditúa en dos sentidos: Impiden que el adversario genere peligro y ellos van a la portería adversaria con todo, quedando como botón de muestra el partido contra el León.
Quizá se les pasa la mano a la hora de meter pata y ensucian el juego en demasía pero eso al final, es culpa del árbitro que se los permite.
Toluca llega apenitas al partido grande y con la ropa todavía polvosa del arrastrón que le pegó el América. Lo del domingo pasado estuvo a punto de pasar a la historia como una de las grandes tragedias del balompié nacional y solo la falta de puntería de las Águilas lo impidió.
Sin embargo, creo que han asimilado la lección y sabrán que si se plantan en el estadio “Caliente” con complejo de superioridad, pueden llevarse de vuelta un marcador irremontable.
Enrique Meza posee gran experiencia pero como él mismo ha dicho: “Yo no juego”, sino son los futbolistas en la cancha los que tienen que hacer valer el súperliderato y la supuesta superioridad que sobre el plantel fronterizo tienen.
Roberto García Orozco será el silbante encargado de llevar a buen puerto las acciones y creo que tiene la capacidad suficiente como para hacer valer su jerarquía.
En la división de ascenso también tendrán su fin de fiesta y son Dorados de Sinaloa y La Piedad los encargados de dirimir la supremacía. De nada vale llegar hasta aquí si no se es campeón. En pocas actividades de la vida vale tan poco un segundo lugar.
Por supuesto que los reflectores se los lleva Cuauhtémoc Blanco pero en ambas escuadras hay talento y será, indiscutiblemente, un agarrón.
Roberto Ríos Jácome será el silbante, en esta cara apuesta que han hecho los dirigentes arbitrales dar las finales a los jueces que pitan regularmente en esa división. Ojalá tenga tino y mucha, mucha suerte.
Vendrá el fin de semana y la coronación de los planteles en ambas divisiones, con su cauda de emociones, discusión y polémica.
Deseo que sea una hermosa fiesta deportiva, que el público se entregue con vehemencia en pro de sus colores y que quienes resulten ganadores, lo hagan con el respeto al juego y los perdedores se vayan con toda dignidad. Voy Dorados y Tijuana.

apbcarter_1@hotmail.com


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