Diario de Morelos
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Facebook, 10 años reconfigurando las relaciones humanas.

Facebook está de cumpleaños. Un día como hoy, 4 de febrero, de hace diez años, un jovencísimo Mark Zuckerberg lanzaba desde su habitación de la Universidad de Harvard esta plataforma que, desde entonces, ha sabido rentabilizar como nadie la necesidad del ser humano de estar interconectado con el mundo y el resto de personas que lo integran. En la actualidad, el monstruo de Internet cuenta con más de 1.200 millones de usuarios y unos ingresos que, el año pasado, ascendieron a los 7.872 millones de dólares, 1.500 millones de los cuales fueron beneficio neto.

El uso de Facebook se ha convertido en una cuestión de cotidianidad irrenunciable para muchos. Su empleo masivo y constante, en conjunción con su inclusión en los dispositivos móviles, así como el surgimiento de las aplicaciones de mensajería instantánea y el resto de redes sociales que colapsan la red, ha permitido una conectividad, interacción e inmediatez en las relaciones personales jamás vista hasta el momento. Esto ha provocado una irremediable transformación y refundación del modo en el que los seres humanos interactúan en la actualidad entre sí.

De hecho, el impacto de la red social de Zuckerberg alcanza extremos tan ambiguos que incluso cuenta con terminología propia. Amigos Facebook, por ejemplo, esa categoría tan amplia que engloba a los contactos más íntimos como a aquellos con los que, por alguna razón, interesa mantener cierta interacción.

“Las nuevas tecnologías nos acercan a quienes se encuentran lejos, nos alejan de quienes se encuentran cerca”, afirma José Daniel Puche, siquiatra especializado en temas de programación neurolingüística, inteligencia emocional y sicología transpersonal.

De similar opinión es la sicóloga Carolina Botero, para quien la interacción con la pareja es mucho mayor en la actualidad debido al avance tecnológico. Sin embargo, la calidad de esa comunicación no ha mejorado necesariamente. “Las personas le reportan a su pareja todo lo que hacen y todos sus pensamientos por esos medios, por lo que cuando se produce el encuentro personal, les queda poco de novedoso por compartir”, asegura.

En la actualidad, la vida privada y la pública suelen confundirse y se publica en Facebook y el resto de redes sociales más de lo que se debería. De hecho, "estas tecnologías permiten conocer aspectos muy íntimos de las personas que antes se mantenían en privado y que pueden ser usados para chantajear, acosar, dañar la reputación y causar mucho daño a la pareja”, dice Carolina Botero.

Facebook, genera la aparición de debates internos vinculados a su uso que suscitan malentendidos o tensiones con la pareja a la hora de ponerlas en común. La divergencia de pareceres sobre la cuestión de la privacidad es uno de ellos. O lo que es lo mismo, determinar qué o cuanta información de la vida personal o en pareja se acepta que comparta el otro miembro de la relación con toda su red de amigos, y viceversa. De hecho, un estudio publicado en la revista Cyber Psychology and Behaviour Journal aseguraba que WhatsApp y Facebook son los responsables de la ruptura de 28 millones de pareja al año en todo el mundo, este último por cuestiones relacionadas con la intimidad.

Lo mismo ocurre con la opción de referenciar el estado sentimental en el que uno se encuentra. ¿Cuándo es el momento idóneo para hacer público que uno está inmerso en una relación o hasta qué punto es relevante que todos los contactos tengan conocimiento de algo tan íntimo como es el estado emocional y personal de uno? Esta cuestión puede generar altercados entre los miembros de la pareja, si para uno de los miembros resaltar este dato es una muestra de compromiso con la relación, mientras que para el otro una exposición innecesaria de su privacidad.

En el caso de las rupturas, la problemática es incluso mayor. Además de lidiar con ellas en la vida real, uno debe hacer lo propio en las redes sociales y enfrentarse, entre otros dilemas, a qué hacer con toda la información (fotografías incluidas) que volcó en su momento sobre su relación. También decidir si se mantienen o eliminan del perfil a las personas que se añadieron mientras la relación funcionaba por ser amigos de la pareja. Y, además, sortear las preguntas indiscretas de los contactos cuando hay que cambiar el estado e indicar que la relación amorosa ya no sigue adelante.

Como reconoce Carolina Botero, los aspectos negativos que enraízan estas plataformas están directamente relacionados el mal uso que las personas le den para dominar y controlar a la pareja o amigos, para verificar su ubicación permanente, revisar sus contactos, sus fotos y las acciones que llevan a cabo en las redes sociales, entre otros. Para la sicóloga, “las plataformas en sí no son el problema, sino lo que se hace con ellas. En la actualidad, la vida privada y la pública suelen confundirse y se publica en las redes sociales más de lo que se debería publicar. De hecho, estas tecnologías permiten conocer aspectos muy íntimos de las personas que antes se mantenían en privado y que pueden ser usados para chantajear, acosar, dañar la reputación y causar mucho daño a la pareja”.

Pero no todo lo que ofrece Internet y la mensajería instantánea genera tanta controversia. “Para aquellos con dificultad de relación directa por un grado importante de introversión, tiene la ventaja de aumentar el número de personas a contactar. También permite mantener la 'cercanía' con quienes tenemos pocas opciones de encontrarnos”. De hecho, un uso equilibrado de la Web 2.0 y los dispositivos móviles puede ser un gran aliado para “construir, consolidar y mantener relaciones de pareja estables y de alta calidad”, concluye.












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