Es uno de los rituales y costumbres de la celebración de Día de Muertos en Ocotepec. En el caso de ofrendas nuevas, el único requisito es que el visitante llegue con la “cera” (la vela o veladora) en mano como detalle. A cambio, la familia que montó el altar, aguardando la visita de su difunto, le ofrece un plato de mole verde o rojo acompañado con arroz, tamales de frijol y un vaso de café o refresco.
Para los oriundos del poblado, el culto a sus familiares fallecidos, más que un recuerdo, es una tradición. Isabel Castro lo explica:
“En todas las casas donde hay ofrenda nueva la gente que va a visitar lleva una cera, una vela, y la entrega. Es parte de una ofrenda a la persona que se visita. En cambio, la familia le invita algo, depende de lo que hayan cocinado”; sin embargo, dice que no hay problema si la persona que los visita no conoce esa parte de la tradición.
Aún con la escoba en la mano y algunos adornos, Isabel platica que el 1 y 2 de noviembre en Ocotepec nadie duerme, debido a que todas las familias se encargan de preparar y adornar las ofrendas de sus difuntos; así como las cuatro capillas de la comunidad y la parroquia del Divino Salvador.
Platica que este año, desde temprano, acompañada de sus hermanos y amigos, arreglaron la ofrenda en la Parroquia del Divino Salvador. Pero antes dejaron lista la ofrenda en su casa dedicada a sus abuelitos, a su hermana Mónica y a su sobrino, Jonathan.
Ayer, el Día de Muertos en Ocotepec fue una fiesta llena de colores y sabor. La experiencia de los “viejos” del poblado dicta que con los arcos que los familiares de los deudos colocan en las entradas de las viviendas es como los difuntos se guían para beneficiarse del banquete de mole, tamales, fruta, cerveza, tequila y calaveras de dulce.
Poco importa si la familia tiene empleo o no. Para celebrar la fiesta no hay pretexto. Don Ambrosio Balderas explica que con semanas de anticipación, en su familia, cada integrante aportó una cantidad aproximada de 4 mil pesos.
“Esto tiene que seguir, siempre. Aquí la familia es numerosa, por eso, con semanas de anticipación ya todos saben que se tiene que cooperar para comprar todas las frutas, toda la carne para hacer el mole y los tamales. Cuando vas a una fiesta, ¿qué es lo que dan de comer? ¡Pues mole! Y aquí no puede faltarnos”, refiere.
Para cerrar la fiesta de los muertos, hoy, a las 8 de la mañana, de la parroquia del pueblo saldrá una procesión hacia el cementerio, en donde se oficiará una misa y serán depositadas las flores, los arcos, velas y las oraciones de los vivos que siempre recuerdan a sus muertos.
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