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El lado oscuro de WhatsApp

1.- Si estás tratando de sacar a alguien de tu vida, lo primero que querrás hacer es borrarlo/a de Whatsapp, pero… ¡No es tan fácil como parece!

La lógica indica que basta con eliminar el contacto desde el teléfono y que automáticamente desaparecerá de la aplicación. ¡Pues no es así! Si bien puedes borrar el teléfono, el contacto en cuestión seguirá apareciendo en tu lista, con el número de teléfono (sin nombre) y con la foto de la persona que no quieres volver a ver jamás.  Puedes desinstalar la aplicación y volver a instalarla, pero el contacto seguirá ahí por siempre y no sólo eso, él o ella te podrá seguir enviando mensajes salvo que lo/la bloquees, para eliminarlo por completo habría que evitar la soberbia y pedir amablemente al otro que también elimine el contacto. Sólo así es posible perder la comunicación. Nada sencillo, ¿Verdad?

2.- ¿Sabías que  el límite de edad inferior para utilizar la aplicación es de 16 años?
Si tienes 15 años, ¿Dónde puedes pedir autorización para usar la app?

3.- ¿Alguno de ustedes ha leído a conciencia los términos legales? ¿Qué sucede, por ejemplo, si tu celular ha sido robado y alguien envía fotos inadecuadas en tu nombre? ¿Quién asume la responsabilidad?

4.- La aplicación no garantiza la privacidad. Las conversaciones no se borran, sino que se ocultan y son archivados en una base de datos que incluye las actualizaciones de estados.
¿No se sienten espiados?

5.- Desde el momento en que autorizamos a la aplicación y enviamos para ello el número de teléfono, nuestra agenda queda a disposición de la aplicación (nombre, número, email y otros detalles). Bueno esto, por si no lo sabías, sucede con la mayoría de las aplicaciones.

Con información de Merca2.0

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