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Desde mi media cancha: El odio es deportivo

Amigos muy buen día, hoy los saludo con una enorme alegría que me han dejado este fin de semana los resultados que obtuvieron mi Zacatepec y por supuesto la victoria como visitante de mis Pumas sobre el rival deportivo más odiado.
Cuando formas parte de las fuerzas básicas del club Universidad comienza tu camino de aprendizajes. La enorme responsabilidad de ser representante deportivo de la máxima casa de estudios (UNAM), la filosofía en el trabajo de entrega y lucha constante, la importancia del trabajo en equipo y el respeto a los rivales.
Y hay un equipo al cual hay que respetar por encima de todos y es el América.
Formaba parte de la categoría de 14 años, estaba por arrancar mi primer clásico en contra del equipo de Coapa, sentados ya recibiendo instrucciones de nuestros entrenadores Alfonso Rendón y Eduardo Salcedo, se acercó de pronto una persona de elegante traje, cabello cano y usaba lentes, el cual no tenía gusto de conocer, inmediatamente todos se pusieron de pie y lo saludaron con mucho respeto, era nada más y nada menos que el presidente del club, el ingeniero Guillermo Aguilar Álvarez. Después de saludar a todos de mano se limitó a decir: “Muchachos se puede perder contra cualquiera pero nunca con el América”.
Aquel día, esa frase provocó un efecto inmediato, como si hubieran encendido un interruptor comencé a hacer memoria de la tarde en la que me encontraba frente al televisor viendo el tercer partido de la final jugada en Querétaro en la temporada 84-85, también la de 87-88 que se disputó en el Azteca y claro el desquite de la 90-91 con el golazo del “Tuca”, inmediatamente surgió en mi una extraña sensación de querer estar dentro de la cancha para iniciar el partido y ganar cada balón, cada jugada y salir con la victoria, como si de vengar esas derrotas se tratara, simplemente sentí que en mis zapatos tenía esa gran oportunidad.
Ese día aprendí lo que es el odio deportivo.
Esta reciente victoria de Pumas es una recompensa al enorme esfuerzo que han realizado los jugadores no sólo durante los 90 minutos sino durante el lapso donde los resultados no los acompañaban, quizá la etapa más difícil para un futbolista, donde el entorno se vuelve en tu contra y debes esforzarte más para recuperar el nivel.
Es una victoria que disfruta toda la afición pero que es únicamente del cuerpo técnico que ha encontrado el equilibrio grupal y ha podido sacar lo mejor de cada elemento y de los jugadores que han recuperado la mística y el deseo de seguir portando con respeto y dignidad la playera de la UNAM.
Hoy los Pumas ha retomado
Existe una frase que estaba rotulada en el vestidor del estadio Olímpico que decía:
“GANAR no lo es todo, es lo ÚNICO”


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