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Desde mi media cancha: El inicio de mi pasión

Que tal amigos buen día, a veces en nuestras vidas debemos tomar decisiones que en el momento no parecen tan importantes, pero que a la larga pueden cambiar el destino de nuestras vidas. Hoy les quiero compartir la mejor decisión que tomé cuando tenía tan sólo 14 años.
Como ya les había mencionado, mi niñez vagaba entre las obligaciones escolares y mi pasión por el fútbol. Los estudios también eran importantes para mí, de hecho siempre estaba presente una pequeña amenaza por parte de mi mamá: “si no hay buenas calificaciones no hay futbol”, pero la verdad no hubo necesidad de llegar a ese punto ya que me esforzaba bastante para seguir participando en mi equipo. Jugaba para el “Juventud 2000” equipo de la Liga Ricardo Calderón, nos reunimos a entrenar todos los martes y jueves a las 4 de la tarde en la cancha de Parres, donde era nuestra sede. Don Fernando Barrera, siempre puntual hacía sonar el silbato para comenzar. Con gran paciencia siempre nos transmitía los mejores conceptos del deporte.
Es así como transcurrían las semanas esperando siempre el sábado para nuestro partido. Es así como de ese equipo algunos tuvimos oportunidad de ser parte de Selecciones estatales y participar en torneos fuera del Estado. Todo parecía muy normal, yo disfrutaba de la escuela, los amigos de CIVAC, los viajes con mi papá para ver al Zacatepec y mi futbol, pero el destino tenía preparado algo inesperado, de regreso de un torneo con la Selección de Morelos en Torreón, Coahuila, se organiza un partido de convivencia contra un equipo de fuerzas básicas de los Pumas, mismo que ayudó a organizar mi amigo y compañero de equipo José Luis Reséndiz quien ya pertenecía a ese club de Primera División. La cancha “El Arias Guerrero” obviamente era un partido amistoso, pero el comentario que más recuerdo de mi entrenador fue: “Los entrenadores de Pumas los van a observar así que a darlo todo” yo sentí un gran hoyo en el estómago. El partido fue muy parejo, jugamos muy bien pero el partido quedó empatado a un gol. Al final se les ofreció comida al equipo y a sus familiares. Ya todo estaba por terminar y el autobús casi salía hacia el DF cuando se acercó Alfonso Rendón, DT de Pumas a platicar con mi papá y conmigo, sus palabras fueron las siguientes: “Queremos invitar a su hijo a hacer una prueba con nuestro equipo, los esperamos el próximo lunes en la cancha 3 de Ciudad Universitaria a las 4 de la tarde”, mi papá no lo podía creer, yo no procesaba todavía el mensaje, agradecimos la invitación y se fueron. Ya en casa y después que todo estaba asimilado mi papá me sentó en la sala de la casa y me preguntó: ¿Te gustaría ir? Mi respuesta fue “no papá” sorprendido quería una explicación, yo le comenté que me sentía muy contento en mi equipo, con mis amigos, que viajar todos los días al DF me causaba conflicto ya que no conocía y que por el momento estaba feliz así. Mi papá solo dijo: “Que te parece si probamos unos días, sino te sientes bien nos regresamos a Cuernavaca, INTÉNTALO, NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE PROBAR LAS COSAS, después te puedes arrepentir” y es así como con el apoyo de mi papá pasaron dos semanas y me registraron con tan sólo 14 años en fuerzas básicas del club Universidad.
Se imaginan,¿ Si no hubiera aceptado la invitación? O tal vez si mi papá no me hubiera dado ese gran consejo, me hubiera perdido de tanta cosas.
Las decisiones en la vida se presentan muy a menudo y sólo el que tiene valor y la claridad de lo que quiere consigue lo que desea. Saludos.


Hola Gerardo acabo de leer tu columna y es la primera ves que lo hago, que buena anecdota acabas de contar y me llegan aquellos recuerdo de esos años donde todo el equipo la pasabamos excelente jugando y conviviendo todos como una gran familia.

Como bien mencionas debemos tener el valor de afrontar a tomar decisiones aunque las percibamos como pequeñas.

Te deseo muchas bendiciones y exitos para el nuevo año que esta por iniciar.

Saludos

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