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Desde mi media cancha: Amor incondicional

Amigos, de nuevo los saludo con mucho gusto. Quiero contarles que el sábado pasado fuí con unos amigos al estadio Centenario a ver el partido Zacatepec en contra de los Delfines de  Ciudad del Carmen, sí, los mismos que están metidos en problemas legales por supuestos malos manejos administrativos de su dueño.
Más que del resultado, que no era el que esperaba y de la anulación de un gol legítimo a los Cañeros que hubiera cambiado la dirección del partido, quedé muy sorprendido por la actitud del equipo visitante, plantarse en la cancha y hacer un gran partido con la incertidumbre de la situación en la que se encuentran, no es nada fácil.
De niños, la mayoría de nosotros tuvimos la ilusión de ser grandes futbolistas y jugar en nuestro equipo preferido o en los imponentes estadios profesionales. Realizar este sueño requiere de mucho esfuerzo y sacrificio que muchos no están dispuestos a realizar. No es nada sencillo, además de tener cierta dosis de cualidades, el futbol te demanda mucho esfuerzo y dedicación pero, sobre todo, tiempo. Entrenamientos diarios y fines de semana ocupados por partidos que terminan por ausentarte a los muchos compromisos familiares. Te va alejando de muchas situaciones que para muchos son normales como ir a bailar, desvelarte, ver a la novia o simplemente poder descansar todo el día en tu casa. Tu anhelo se adueña por completo de tu tiempo.
Es cierto que todo ese sacrificio vale la pena y que el futbol es bien remunerado, pero sólo para unos cuantos, sólo para los que alcanzan el éxito pleno: equipos importantes, campeonatos, Selección Nacional, Mundiales, jugar en Europa, pero ¿por cuánto tiempo?
Sólo algunos pocos años donde el futbolista debe ser muy administrado para que todo el recurso obtenido no se le escape de las manos como pasa muy a menudo. ¿Pero los demás? Cerca del 70% de los jugadores que no tienen la fortuna de ser prodigiosos ídolos o de alcanzar logros importantes viven con las mismas necesidades  que cualquier persona, con una familia a la cual deben mantener y compromisos económicos que deben cumplir. No viven holgadamente, como muchos suponen, viven al día y muchos tienen que seguir buscando oportunidades de trabajo por su propia cuenta para seguir adelante. Firman o les hacen firmar contratos ridículos que en muchas de las ocasiones no se cumplen, los dejan fuera de participar a último minuto en el draft después de recibir alguna promesa laboral o no consiguen enlazar una llamada telefónica pactada con algún directivo o entrenador. Situaciones complicadas para una de las profesiones más deseadas.
Mucho se critica a los futbolistas, es fácil ir al estadio para insultarlos y reprobar sus actuaciones, pero pocos saben realmente los problemas personales por los que están pasando y aún así tienen que salir a darlo todo por su equipo.
Lo que están viviendo los jugadores del Querétaro, Ciudad del Carmen y Celaya no es un tema nuevo, es una situación muy complicada que pone a prueba el AMOR que le tienen a su profesión.
Ellos no saben cuál será su futuro, no tienen idea de cuándo será el día que puedan cobrar su merecido sueldo, ellos siguen entrenando y jugando con el mismo CARIÑO y GUSTO con el que empezaron su sueño desde niños.
Hoy ADMIRO y RESPETO más a estos jugadores que con su actitud honran a este hermoso deporte a pesar de las dificultades. Qué orgullosa se ha de sentir la gente que los rodea.
Y termino con esto: Qué tan grande es el futbol que hace olvidarte de tus problemas, aunque sea por un momento.


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