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Denuncian venta ilegal de ejidos y los intimidan

CUERNAVACA, MORELOS. La venta de terrenos ejidales y comunales se ha extendido de Huitzilac a Cuernavaca, convirtiéndose en un serio problema. A pesar de que está prohibido, varios ejidatarios han encontrado en esta práctica una forma de conseguir dinero fácilmente; un claro ejemplo es lo que ocurre en el ejido de Tetela del Monte.
Después de la Revolución Mexicana, se buscó establecer un marco legal que permitiera un régimen de propiedad justo, con la Ley Agraria de 1915 se dio un primer paso. Años después, la tierra se dividió en pública, privada y social; el último tipo pertenece a los núcleos agrarios que son comunidades y ejidos.
En Morelos existen 212  núcleos agrarios que forman poco más del 70 por ciento de la superficie total de la entidad, y no puede venderse porque es para uso de los ejidos y comunidades.
Sin embargo, con el paso de los años, ante la falta de empleos y oportunidades para el campo, algunos ejidatarios y comuneros han encontrado en la venta de terrenos una forma fácil y rápida de obtener dinero, sin que, hasta ahora, ninguna autoridad les ponga un alto.
Esta forma de estafa es frecuente y “común” en el municipio de Huitzilac, tanto, que ha llegado a Cuernavaca, al ejido de Tetela del Monte, en donde los casos comienzan a aparecer.
Un grupo de ejidatarios, que ha sido intimidado por la actual presidenta del Comisariado de Bienes Ejidales, Leoba Morales González, teme que la situación sea más grave de lo que parece; refieren que, desde hace unos años, Morales vende tierras que no le pertenecen y ha creado una división entre los ejidatarios oriundos de la zona.
“Ella (Leoba Morales) no es de aquí, de pronto llegó y comenzó a apoderarse de predios y ahora hasta vende las zonas de uso común, la parcela escolar... y no hemos podido detenerla”, dijo Juan “N”, quien teme más represalias en su contra.
Los ejidatarios dieron a conocer que existe un área denominada parcela escolar en la que, por acuerdo de la Asamblea  (máxima autoridad en el ejido), todas las ganancias obtenidas de esta zona serían destinadas a la escuela Fray Bartolomé de las Casas, a la que asisten los niños del ejido.
Sin ningún acuerdo que modificara lo anterior, Leoba Morales y su antecesor han vendido varios lotes -en la zona se puede observar que ya existen construcciones y personas viviendo en ellas- y ninguno ha entregado dinero para la escuela.
También existe una parte del ejido que es de uso común y debería ser protegido, pues se trata de una parte del bosque, pero, a decir de los ejidatarios, Leoba Morales ha solapado que lleguen paracaidistas y se apoderen poco a poco del lugar.
Diario de Morelos realizó un recorrido por el lugar y pudo constatar que habitan personas en  pequeñas casas de lámina y cartón, quienes han puesto nombre a una privada cuando no debe existir, puesto que no son lugares para el asentamiento humano.
“Esta señora está haciendo negocio. Ha logrado que estemos divididos, incluso para hacernos a un lado a quienes estamos en su contra; nos ha quitado nuestro derecho de participar en la asamblea, pero no nos vamos a dejar. Actualmente estamos en un juicio ante el Tribunal Agrario para exigir que se nos tome en cuenta de nuevo”, dijo Juan “N”.
Por ahora, los ejidatarios han comentado que “están luchando para salvar el patrimonio de sus familias, antes de que Leoba Morales y su familia terminen por vender todo el ejido, principalmente la zona de uso común, que es una buena parte del bosque, al que no ha llegado la mancha humana, pero con la ambición de esa mujer, en poco rato esto estará invadido totalmente”






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