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Delinea el Presidente ejes de su gobierno

MÉXICO, DF.- La banda presidencial de México cambió de portador ayer, en un acto protocolario que marcó el fin de una etapa de 12 años en que fue portada por mandatarios emanados del PAN, Vicente Fox y Felipe Calderón, para instalarse en la persona del Presidente Enrique Peña Nieto, del PRI.
Poco antes de entregar el símbolo de jefe del Poder Ejecutivo Nacional a Jesús Murillo Karam, presidente de la Cámara de Diputados, Calderón Hinojosa besó la banda tricolor… y él pasó a segundo plano.
Enrique Peña Nieto, entonces, recibió la distinción y en unos segundos confirmó su calidad presidencial; ya había dado curso al Artículo 84 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, relativo a la rendición de protesta.
Fue una ceremonia protocolaria de escasos seis minutos, en la que se registraron manifestaciones de desaprobación de un discreto grupo de legisladores de la izquierda, superados en aprobación por el resto de representantes de las demás bancadas en el Congreso.
Tras la rendición de honores patrios, Enrique Peña Nieto fue acompañado por una comisión legislativa de cortesía para abandonar el recinto en medio de aplausos y abrazos.
Y con la banda presidencial firmemente cruzada en el pecho, Enrique Peña Nieto salió del Palacio Legislativo de San Lázaro enmarcado por un insistente coro de “¡Pre-si-den-te, Pre-si-den-te!”.
 
POSICIONAMIENTOS
Previo a la ceremonia de rendición de protesta y honores, conforme a la liturgia legislativa, cada partido político representado en el Congreso fijó su posicionamiento alusivo a la transmisión del poder.
Lucila Garfias, coordinadora de diputados de Nueva Alianza, celebró la oportunidad de construir una historia diferente para México, mediante el establecimiento de una política educativa ajena a vaivenes políticos.
Ricardo Cantú, del Partido del Trabajo, descalificó al nuevo gobierno al señalar que no ganó la elección, y advirtió que su instituto político no permitirá que se privatice Petróleos Mexicanos.
Ricardo Monreal, por Movimiento Ciudadano, dijo que México vive un momento de regresión política, descalificó la ceremonia de protesta y aclaró que los de su filiación política no van a transar dádivas con el poder.
Arturo Escobar, del Verde Ecologista, previó que México va a crecer y erradicar sus peores enemigos: violencia, desigualdad y pobreza extrema, y se dijo portador de la voz de millones de mexicanos que votaron por el proyecto de Peña Nieto, porque es un líder.
Luis Miguel Barbosa, senador del PRD, dijo que su partido será una oposición responsable y firme, aclarando que no serán enemigos, sino adversarios del gobierno federal, buscando acuerdos con él y su partido para bien del país.
Francisco Domínguez, senador del PAN, dijo que a 12 años de la primera alternancia, México es un país fuerte y de pie, siendo Felipe Calderón la guía para superar una de las peores crisis económicas internacionales.
Heriberto Galindo, diputado del PRI, fijó el posicionamiento de su grupo congratulándose de que las instituciones permitan la transmisión pacífica del poder, para lograr la renovación de partidos y sociedad.


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