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Del campo a la iglesia

El Domingo de Ramos es una de las principales celebraciones de Semana Santa; la tradición católica indica que con una procesión de creyentes portando palmas, se rememora la entrada triunfal del Señor en la ciudad de Jerusalén, tal y como lo relatan los Evangelios.
También para Emiliano Domingo Estrada, nacido en el poblado indígena de Cuentepec, en Temixco, es una tradición subir al cerro para seleccionar y cortar palmas, que después artesanalmente, les darán forma de cristo y luego venderlas para esta celebración religiosa.


“Siempre salimos a las 5:30 o 6 para que no haga mucho calor, de camino hacemos una hora con 15 minutos si vas más lejos como una hora y media o dos horas”, platica Emiliano, mientras amarra su caballo blanco en un árbol y se dispone a almorzar unos tacos de tortilla a mano con frijoles y huevo que su esposa le preparó desde temprano.
Él y Jorge, su hijo, ubican fácilmente las palmas que necesitan cortar; han decidido que bajarán este día cada uno con unas 100, “ocupamos el yolotl de la planta, (el corazón en náhuatl), eso lo cortamos y llevamos, nos sirve para hacer las palmas para vender.
Esta actividad, aparte de servirles para ganarse algo de dinero, también tiene gran importancia espiritual; Emiliano acudirá con su familia este Domingo de Ramos al poblado de Acatlipa a vender estas palmas.
 


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