Vecinos de la colonia Santa María Ahuacatitlán, en Cuernavaca, han denunciado que, frente a la Ayudantía Municipal, junto a la primaria “Unión de las Américas”, hay una construcción cuyo fin era ser biblioteca o museo, y ahora, abandonada, se ha convertido en basurero y punto de encuentro de borrachos y drogadictos.
Manolo Galicia, habitante del lugar, informó que el problema data de 1991, cuando él fungía como secretario de Fomento Cultural de la localidad: “Una de mis inquietudes, entre otras, fue edificar una biblioteca pública en la que se realizaran eventos culturales, así como conciertos y talleres para niños y adultos”, explicó.
Para ello, buscó al entonces colaborador municipal, Joaquín Pérez Valdez, quien lo canalizó con Gabriel Castillo, ex presidente de la ayudantía. “El único requisito fue buscar un espacio adecuado. Como ya urgía, pedí, provisionalmente, un salón abandonado de la ayudantía, el cual se pintó e impermeabilizó. Pero la meta era conseguir un terreno amplio para edificar la biblioteca y hacer un jardín”.
Al poco tiempo, se consiguió un terreno que pertenecía a la comunidad, que fue limpiado por todos los vecinos, principalmente de las calles Pinos e Himno Nacional, que es donde se encuentra el lugar; posteriormente, se unieron los de las colonias La Cruz de Piedra, La Cruz de la Misión, Independencia, Tepuente y Monasterio.
“Para la cristalización del proyecto, se hizo un convenio entre la Ayudantía Municipal y la ex representante de Bienes Comunales María Félix Contreras. Ella, en una asamblea, dijo que ese terreno serviría para el ya mencionado propósito. Inclusive el ex presidente municipal Luis Flores Ruiz estuvo de acuerdo y dijo que, cuando estuviera totalmente limpio, se encargaría de la construcción. La promesa nunca se cumplió porque hubo cambio de administración”, aseveró.
En 1996, un grupo de colonos externó su deseo de edificar un museo comunitario. Para ello, se buscó el apoyo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y, tras un año de papeleos, se logró la construcción del inmueble, el cual fue inaugurado por el ex gobernador Jorge Carrillo Olea. Pero, de nuevo, al poco tiempo quedó en el olvido.
“Nunca fue museo, porque sólo había mamparas de relleno que adornaban al recinto. De hecho, la institución donó un piano para que se impartieran clases de música, pero, como no hay interés de parte de las autoridades, el instrumento lo resguarda, desde hace más de 10 años, un vecino”, declaró.
Basurero que se convierte en foco de infección no sólo para los alumnos de la primaria “Unión de las Américas”, sino para los vecinos en general, y centro de reunión de alcohólicos y viciosos es en lo que se ha convertido el inmueble, cuya pared tiene plasmado una obra del muralista y grabador mexicano Adolfo Mexiac.
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