Todo está listo para la celebración mayor del Día de Muertos en Morelos.
Hoy, 2 de noviembre, miles de familias inundarán los más de 80 panteones que hay en la entidad para visitar a sus fieles difuntos.
Algunos adelantaron su recorrido y desde días previos llevaron flores, comida y música a sus “muertitos”.
Otros, la mayoría, invaden desde muy temprano los cementerios. Familias enteras se reúnen alrededor de las tumbas para convivir con sus seres queridos, pues la creencia popular dicta que este día vienen del más allá.
Pero no para todos los difuntos hay fiesta. Existen muchas tumbas abandonadas que ni una flor reciben, y que al paso de los años se convierten en escombros; “es triste que nadie visite a los muertitos, y cuando se puede, limpiamos su lugarcito”, dijo el señor Eusebio Flores, vecino de Tlaltenango.
Éste, uno de los antiguos y tradicionales camposantos de Cuernavaca, es pequeño, pero con mucha tradición.
“Aquí son poquitos y ya no hay lugares. La mayoría de las tumbas son de las familias tradicionales de estos rumbos, y hasta aquí, en el panteón, continúan siendo vecinos”, dijo don Eusebio.
Para Leticia Pérez, la celebración de Día de Muertos es una fiesta de mucho arraigo en Tlaltenango, que no termina con la visita al panteón, sino que se extiende a las casas para continuar el encuentro con sus difuntos.
“Ésta es una de las fiestas más vivas que pueden existir, y sólo esperamos a que amanezca para recibir a nuestros difuntos. Las flores, velas, copal, comida, todo está preparado para comenzar el tradicional Día de Muertos”
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