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Dactiloscopía, una técnica que resuelve crímenes

CUERNAVACA, MORELOS.- La dactiloscopía, como parte de la criminalística y de las ciencias forenses, es una de las técnicas y procedimientos de investigación más importantes para el esclarecimiento de los asesinatos.
Dicha técnica consiste en la extracción de huellas dactilares con la mayor cantidad de características para poder identificar al poseedor de las mismas.
Esta técnica es utilizada en todos los casos en donde el ser humano esté involucrado, ya sea en un lugar cerrado o en un lugar abierto; por ejemplo, si tenemos un cadáver en una zona boscosa, a lo mejor no podremos utilizar la técnica en los alrededores, pero si la víctima trae vestimenta con botones o aún lleva consigo algún encendedor, eso nos puede ayudar a conseguir una pista por medio de la dactiloscopía.
Debido a que es una de las técnicas más efectivas, algunas personas que delinquen se liman los dedos, e incluso, algunos homicidas periódicamente sumergen los dedos en sosa cáustica o líquido para batería y se disuelven las huellas; pero siempre vuelven a aparecer en aproximadamente tres semanas, por lo que algunos que son más extremos incluso se queman los dedos.
Según especialistas en dactiloscopía, las huellas se producen cuando los dedos, palmas de las manos o plantas de los pies depositan la humedad exudada por los poros, la cual se acumula en los bordes de fricción, y se dejan impresas en algunas partes.
Lo importante de las huellas es localizarlas, revelarlas y conservarlas, ya sea para levantarlas o fijarlas fotográficamente.
Además, las huellas son buscadas principalmente por los peritos en muebles, puertas, apagadores y aparatos eléctricos, para esclarecer homicidios y actos delictivos.
Normalmente, en la búsqueda para huellas se utilizan polvos llamados de contraste; o sea, se usan polvos oscuros en superficies claras, y claros en partes oscuras, esparcidos con brochas especiales de cerdas finas.
En Morelos, varios casos han sido resueltos a través de la extracción de huellas dactilares en la escena del crimen, tales como el asesinato de Juan Francisco Sicilia Ortega, suscitado el 27 de marzo de 2011, en el fraccionamiento Brisas de Temixco, en donde los peritos hallaron huellas en el auto en donde apareció el joven, las cuales incriminaron a José Luis Luquín Delgado, alias “El Jabón”, en el homicidio.


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