La figura humana es el eje central de la obra de Jesús Franco, escultor de nacionalidad cubano-alemana, quien lleva siete años viviendo en la capital morelense.
Junto con Uli Solner, el artista plástico montó la exposición “Nosotros”, en la galería de arte “Jorge Cázares Campos”, del Centro Cultural Universitario (CCU), la cual se caracterizó por mostrar figuras en las que, al mirarlas desde diferentes perspectivas, se crean variados conceptos visuales, gracias a la lámina de metal con la que están hechas. “Trabajo con líneas y planos para crear una silueta; la luz y la sombra se encargan de dar el volumen”, expresa.
De Cuba a Alemania
Jesús Franco nació el 31 de marzo de 1965, en Holguín, Cuba. El artista se describe como un niño inquieto, despierto y talentoso para las tareas artísticas, “quizá porque observé que mi madre se interesaba por la poesía, y mi padre por el dibujo”, dice.
A los 11 años, ingresó a la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro, en la Habana Vieja, con la idea de aprender escultura; y a los 19, gracias a su talento y tenacidad, ganó una beca, otorgada por la Alemania Socialista en la Escuela Superior de Diseño y Bellas Artes "Burg Giebichenstein" en Halle. "No volví a Cuba", dice espontáneamente.
Estuvo 20 años en la ciudad europea, y en el mismo instituto estudió la maestría en Escultura Monumental. "Cuando salí de mi país, mi visión respecto al arte y la vida, en general, cambió radicalmente. Vi la caída del muro de Berlín, y eso me abrió nuevos horizontes: fue un cambio tremendo que nos enriqueció a todos de forma maravillosa".
En 2004, atraído por la historia y el arte prehispánico, el creador visitó México. Seducido por los monumentos, la gente, el color, la comida y la música parecida al son de su infancia, le dijo adiós a la fría Alemania y, en 2005, se instaló en Cuernavaca, ciudad en la que conoció a su esposa, la actriz Maribel Rodríguez.
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