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Cosecha de vida

 A tan sólo 15 minutos de la ciudad encontramos estas hectáreas de campo. Aquí, en el Ejido de San Antonio, a principios de octubre, cuando los campesinos de este ejido cosechan sus cultivos, orgullosos de su producto, porque con él se preparan una infinidad de alimentos, hacen una fiesta.


Sin embargo, esta costumbre se extinguirá muy pronto debido al avasallamiento de empresas que dan a cambio viviendas indignas y al mismo tiempo se llevan un campo fértil.
De esas tierras, que en algún momento fueron de siembra, ya sólo se plantan 12 parcelas, pues la mayoría de los terrenos fueron comprados por Casas Geo.
Pero los campesinos que decidieron quedarse con su patrimonio esperan ansiosamente las cosechas de este año: “Ya lluvia nos ha abastecido últimamente, y se espera buen maíz”, comenta don Pascual Arroyo, un campesino de 65 años.
Mientras tanto, Casas Geo avisa a los campesinos que pronto comenzará la construcción del desarrollo, y que no les gustará tener “manchas” en su unidad habitacional.
“Al final de cuentas vamos a tener que venderles, porque quedaremos rodeados de casas”, dicen los agricultores resignados.


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