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Celebran Fabricantes de la risa

Luego de cuatro años de no festejarlo, por fin regresa a Morelos el Día Internacional del Payaso.
Luego de cuatro años de no festejarlo, por fin regresa a Morelos el Día Internacional del Payaso

CUERNAVACA, MORELOS.-  Fieles a su profesión, ni en la misa de acción de gracias los payasos estuvieron quietos. Así, la celebración de la palabra por el Día Internacional del Payaso, en Cuernavaca, se convirtió en un evento fuera de serie.
Tras la lectura del Evangelio, todos los payasos contestaron: “Te rogamos, Señor”, a las plegarias por el Papa Benedicto, por el Obispo Alfonso y por todos los payasos del mundo en su día, en la misa que se celebró en el corazón de la Plaza de Armas, de la ciudad, alrededor de un altar improvisado.
Todo transcurría en calma, como si se tratara una misa dominical. Sin embargo, las carcajadas de los asistentes rompieron el místico ambiente por las plegarias que se ocurrieron al payaso “Chirrín”; atendiendo la invitación que hizo el sacristán Enrique Montero González:
“Los invito a que cada uno eleve una oración”, dijo el celebrador, y, de inmediato, “Chirrín” respondió:
“Porque todos los payasos del mundo sean felices y que no les falte nada”, y continuó: “… Y que todos los payasos sean alegres y lleven felicidad a los hospitales”. “Gracias…”, intentó Montero González, para que otro asistente hiciera uso de la palabra.
Pero el payaso insistió: “Para que el Gobernador cumpla lo que dijo”; “Y si no, para que lo saquen”, las carcajadas estallaron. “¡Te dije que no trajeras a tu papá!”, bromearon dos payasos.
El sacristán no tuvo de otra más que admitir los ruegos y elevarlos en oración: “Todas estas peticiones, y aquellas con las que iniciamos la celebración, vamos a ponerlas en las manos de nuestro Señor Jesucristo”; amén, replicaron todos.
Quizá el escenario y las condiciones favorecieron para la escena chusca y hasta para que el celebrador bromeara al colocarse una nariz de payaso y posar para las fotos.
No obstante, fuera de las payasadas, el encargo que hizo a todos fue poner su vocación al servicio de los demás y ejercer su trabajo con dignidad, bajo la advertencia de que, algún día, el Creador les pedirá las facturas espirituales.


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