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Bajo la lupa: Orgullo

Cuando las diferentes versiones de la selección nacional de futbol andan arrastrando la cobija, llega la excelente noticia de que la tripleta mexicana arbitró la gran final del mundial sub-20 jugado en Turquía.
Nuestros jueces encabezados por Roberto García Orozco, siendo asistido por Alberto Morín y el negrito José Luís Camargo, tuvieron una muy buena actuación en cuartos de final cuando dirigieron el España ante Uruguay y eso les valió, pese a que los charrúas accedieron a la gran final, el poderse colgar la medalla.
El cuadro mexicano tuvo participación en este torneo pero los dirigidos por Sergio Almaguer, pese a llegar con etiqueta de favoritos, fueron enviados a casa luego de calificar de panzazo y perder ante la “furia” española. De esta manera los únicos que se quedaron para enarbolar el lábaro patrio fueron los nazarenos aztecas.
García Orozco está peleando por asistir al Mundial de Brasil el año que entra. Tiene en contra que otro mexicano, Marco Antonio Rodríguez busca el mismo objetivo, llevándole ventaja ya que ha asistido a los  dos mundiales previos, es decir, Alemania y Sudáfrica, aunque en ninguno ha destacado.
Pero pitar una final del mundo, aunque sea en categorías inferiores, le pueden dar vuelta a la tortilla y ubicar a Roberto en la punta de esta cerrada carrera. Marco anda en la Copa Oro, que es un evento de menor jerarquía y en la que, si México mejora, tiene escasas posibilidades de estar en el partido grande.
Roberto García une su nombre al de otros importantes árbitros que representando a México, dirigieron una final en torneos avalados por FIFA.
El primero de ellos fue el profesor Diego de Leo, italiano, quien acompañado por el peruano Arturo Yamasaki y Alfonso González Archundia de México, pitaron la final de los Juegos Olímpicos de 1968 entre Hungría y Bulgaria en el estadio Azteca.
Posteriormente, el Doctor Edgardo Codesal dirigiría la final de la Copa del Mundo entre Alemania y Argentina, polémico encuentro en Italia 90.
Felipe Ramos Rizo continuó con esta historia de éxitos y estuvo en la gran final olímpica de Sydney 2000, impartiendo justicia entre Camerún y España.
Ahora Roberto tiene la principal misión de un árbitro estelar: Convertirse en el mejor dentro de México, ayudar a sacar las castañas del fuego en la liga nacional y ser el referente en que puedan verse reflejados los jóvenes aspirantes a llevar en el pecho un gafete de FIFA.
Considero que tiene la calidad y la madurez suficientes para lograrlo y de esa manera, continuar con esa reñida competencia con “Chiquimarco” para representar a nuestro país en la Copa del Mundo de Brasil.
Por lo pronto, déjenme decirles que estoy muy orgulloso de lo logrado por la tripleta mexicana en Turquía. De estas noticias quisiéramos recibir todos los días. Enhorabuena.

apbcarter_1@hotmail.com


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