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Bajo la lupa: La última prioridad

Hace algunos años, al ser entrevistado un alto dirigente de la Federación Mexicana de Futbol en torno a la problemática que vivía el futbol femenil en nuestro país, externó que era “la última prioridad”.
Lo peor es que este subnormal tenía toda la razón. Nadie “pelaba” a las chavas y su entrenador, Leonardo Cuéllar, ponía dinero de su bolsillo para andar haciendo visorías que le permitieran armar cuadros medianamente competitivos.
Me tocó ver en el aeropuerto internacional de la ciudad de México como, a su llegada de una gira, las muchachas eran despojadas de sus chamarras y pants para dárselos a otro contingente de chicas que viajarían al día siguiente. Una verdadera vergüenza.
La misión de los Cuéllar, Leo y su hijo Christian, para lograr que el futbol femenil tenga un lugar en México ha sido titánica. En una Federación que presume las arcas rebosantes de dólares, sin caer en los extremos que he narrado aquí, se sigue viendo con desdén e indiferencia a las mujeres que practican el deporte más bello del mundo.
Y no se diga los patrocinadores, a los cuales les vale un comino esta área de oportunidad y prefieren hacer anuncios para la televisión con pericos en franco peligro de extinción.
En los Estados Unidos de América, el deporte que más ha crecido en los últimos diez años en número de participantes, equipos formados y generando millones de dólares por concepto de afiliación y credencialización es precisamente el futbol femenil. Quizá por eso son, en este momento, las mejores del mundo y algunas de sus estrellas, como la guardameta Hope Solo y la delantera Alex Morgan, cobran fortunas por concepto de explotación de imagen y patrocinios.
En México carecemos de una Liga ya no diga usted profesional sino medianamente organizada que sirva de semillero a las diversas selecciones nacionales, por ello Leo y Christian andan buscando en los high scools y universidades gabachas a algunas paisanas que quieran vestir la verde y que, por supuesto, tengan la calidad para hacerlo.
A un servidor le tocó presidir la Copa Telmex, el torneo de futbol amateur más grande del mundo, galardonado incluso con el record “Guiness”. Bajo nuestra administración se convocó para que se jugara en la rama femenil y resultó toda una sorpresa. Más de tres mil equipos participantes a lo largo y ancho de nuestra querida república mexicana.
El incansable Leo Cuéllar asistió en varias ocasiones a presenciar las finales y convocó a señoritas que jugaron el torneo para el representativo nacional en sus diferentes edades. Es lo más cercano a un proyecto serio que existe en nuestro país.
Por ello es tan grato ver el gran papel que las chavitas sub-17 están realizando en el Mundial de Costa Rica. Calificaron con autoridad y están hechas para grandes cosas. ¡Venga, muchachas!


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