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Bajo la lupa: Juzgando al juez

Cayó en telón de la temporada clausura 2014 y desde el punto de vista arbitral, me parece que fue una temporada con claros y oscuros. Desgraciadamente el gran público se acuerda de lo más reciente y no tuvimos una Liguilla precisamente con el mejor nivel disciplinario ni técnico. Los estrellas se cayeron y hubieron de entrar al quite otros jueces que, en el mejor de los escenarios, habrían mirado las finales por televisión.
La comisión de árbitros obró con justicia al no designar para los partidos grandes a Roberto García Orozco y a Marco Antonio Rodríguez. Sus actuaciones dejaron mucho que desear en Semifinales y hubiera sido una necedad que, solo por respetarles la jerarquía o el hecho de que “Chiquimarco” vaya al Mundial, aparecieran en las finales. Ojalá les sirva para la reflexión.
Hablando de Marco, asiste a su tercer Mundial y le deseamos todo el éxito. Esto lo convierte en el árbitro mexicano con más torneos de este tipo y le asegura un lugar privilegiado en la historia pero, es un hecho que en los dos anteriores no ha trascendido, quedándose siempre en la primera ronda. Ojalá que ahora pueda dar el Do de pecho y colarse hasta las instancias finales. Se lo deseo de todo corazón porque lo aprecio.
La pregunta que deja en el aire esta Liguilla es: ¿Por qué los árbitros se abstienen de aplicar puntualmente la regla? Si es una instrucción de sus profesores, una consigna de la Liga o falta de valor, la realidad es que estamos en aprietos en cualquiera de las tres posibilidades. En medio campo cualquiera marca faltas, el problema está en el área penal y en el control de la violencia y pareció pasarles de noche en la “Fiesta Grande”.
A media semana apareció César Ramos Palazuelos y al nacido en Culiacán, Sinaloa y avecindado en Morelos, se le vino el mundo encima precisamente por no aplicar puntualmente el reglamento. Primero no sanciona el claro empujón de Jürgen Damm sobre “Chema” Cárdenas. Luego no expulsa al mismo jugador leonés por atizarle un cachetadón a Pizarro, cuando estaba en el suelo, pero lo peor es que aguantó la regañada que le puso Rafa Márquez sin meter ni las manos.
Para la gran Final, la revolución le hizo justicia a Francisco Chacón. Luego de grillas, dimes y diretes, descuido de su parte en el tema físico, en fin, una telenovela, el guanajuatense se acordó de arbitrar y nos regaló su mejor versión en el cierre del torneo y la Liguilla. Merecida su designación y, salvo un par de detalles, ofreció razonables cuentas.
Los detalles fueron, no percatarse del penal que le cometen a Hirving Lozano y el posterior pisotón que le da Márquez, quién ya estaba amonestado. Ya para finalizar, tampoco ve la agresión del “Gallito” Vázquez sobre Diego de Buen. Creo que León es un digno campeón pero ahí quedan las actitudes del capitán para cuando juegue con la selección.


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