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Bajo la lupa: El otro Tri

La comisión de árbitros de la FIFA ha designado a los jueces centrales, asistentes y suplentes que utilizará en el mundial de Brasil, a celebrarse dentro de pocos meses en aquel enorme coloso. Por México, el honor recayó en el favorito para aparecer en la justa mundialista, Marco Antonio Rodríguez, quién con ello logrará convertirse en el silbante mexicano con más apariciones en este tipo de eventos, al conseguir su tercera participación.
  “Chiquimarco” le ganó la carrera al otro convocado a la preselección arbitral por nuestro país, Roberto García Orozco, quién después de tener un buen año, ya que silbó la gran final del mundial sub-20 en Turquía y el partido grande del apertura 2013 entre América y León, tuvo que conformarse con un segundo lugar que la verdad, no sirve para nada.
 Junto al cuadro tricolor que estará disputando con Brasil, Camerún y Croacia la calificación, México tendrá otro “tri” en la persona de Marco. Enhorabuena para él pero hay algunas cuestiones que quiero compartir con usted, amable lector.
Rodríguez llega a su tercer mundial sin haber trascendido en los dos anteriores. Además, presenta el más bajo nivel en su carrera dentro del torneo mexicano y para botón de muestra está el caótico arbitraje de la primera jornada del campeonato entre el Atlante y el León, donde sancionó dos penales inexistentes a favor de los locales y omitió marcar, sobre la hora, uno que daría eventualmente el triunfo a los campeones del balompié nacional.
       Parece que el fenómeno de “chiquimarco” no es privativo del futbol azteca. En la mayoría de los países y en especial en FIFA, los nazarenos se han convertido en empleados de las federaciones. Esto podría sonar maravilloso ya que los eleva al rango de profesionales de tiempo completo y esto les permite buscar la excelencia en su trabajo. La realidad es otra puesto que de alguna manera se “hipoteca” la libre opinión y el accionar dentro de los partidos incumpléndose, con frecuencia, la aplicación severa y puntual del reglamento con tal de dejar contentos a sus jefes.
      Además, como la FIFA está instrumentando constantemente cursos de capacitación y concentraciones para los jueces seleccionados para asistir en su momento al Mundial, a los árbitros involucrados les importa un comino silbar en su país y dedican sus energías al cabildeo y a la grilla en el seno del máximo organismo rector del balompié mundial.
      Es en esta renuncia a la obligación del árbitro estrella de ser el mejor en su país donde creo que puede darse el atorón de Marco en Brasil y que vuelva a pasar sin pena ni gloria pese a sus impresionantes números.
       Desear que los dos “tri”, el futbolístico y el arbitral trasciendan en el mundial. Aunque el destino de uno fije irrevocablemente la suerte del otro.


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