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Bajo la lupa: El mago

En el enésimo golpe de timón, la directiva del Guadalajara decidió cambiar al entrenador, cesando fulminantemente al “güero” José Luís Real y resucitando a Ricardo Antonio Lavolpe, aquejado por problemas de salud en su última incursión al frente de los potros de hierro del Atlante.
Real es un hombre decente, institucional pero no se caracteriza por la dignidad, digámoslo así, ya que cada que lo corren, se regresa a chambear con las fuerzas básicas hasta que sea requerido para otro “bomberazo”.
Lavolpe es un hombre trabajador, obsesivo y que se le da chambear con jóvenes. Sus mejores épocas las vivió en planteles plagados de chavos y a ellos los puede corregir con métodos que, seguramente, no surten el mismo efecto cuando el futbolista es ya una figura.
La pregunta no pasa por la capacidad del “bigotón”, ya que considero no está a prueba pese a que sus últimos años han estado signados por el fracaso. El tema es cuanta paciencia le tendrá la pareja presidencial si los resultados no le acompañan y pronto.
Jorge Vergara es un tipo poliédrico, es decir, muestra muchas caras. En algún momento fue un duro crítico y tenaz detractor de Ricardo y hoy declara abiertamente que ni que fueran novios para reconciliarse. Como la “chimoltrufia”, como te dice una cosa, te dice la otra y por ello no se puede confiar en la continuidad del proyecto.
Baste recordar que no hace muchos meses se anunció, con bombo y platillo, el proyecto holandés que al final resultó un timo y que le habrá costado un dineral al magnate propietario del rebaño.
Que Chivas se meta a la liguilla o no, no será responsabilidad ni mérito de Lavolpe. Lo que sí resultará fundamental, es el armado del equipo para la próxima temporada.
Ahí veremos que tan cerca están las visiones del técnico y del patrón, ya que será interesante saber si don Jorge va a abrir la chequera o preferirá jugársela con los jóvenes, si los “refuerzos” como Rafa Márquez Lugo siguen en el plantel y si se detecta que es el medio campo el talón de Aquiles del chiverío.
La presentación de Ricardo Antonio Lavolpe en el banquillo, con una victoria como visitante ante el errático cuadro del Pachuca, hace abrigar esperanzas pero insisto, es demasiado pronto para saber si es una inercia o ya se ve la mano del adiestrador.
El mismo Lavolpe ha señalado que no es ningún mago para resolver una problemática que no obedece a una sola causa y que todos los integrantes del equipo deberán interesarse en resolver.
Por lo pronto, desearle suerte, independientemente de cómo nos caiga, ya que el viejo dicho de que si el Guadalajara está bien, el futbol mexicano está sano, es absolutamente cierto.


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