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Bajo la lupa: El general

Cuenta la leyenda que, cuando el poderoso ejército alemán decidió invadir a la Unión Soviética en la segunda guerra mundial, los asesores de José Stalin le preguntaron alarmados cuál sería la estrategia a seguir. Se dice que don Pepe, atusándose el bigote, afirmó que ellos tenían al mejor general del mundo. Al inquirirle quién era esa notabilidad, contestó: “El general invierno”.
Efectivamente, el blanco manto de la nieve y las extremas temperaturas de la estepa soviética fueron, al igual que cuando se dio la invasión napoleónica, minando al disciplinado ejército germano, cobrando las víctimas que las balas y los obuses eran incapaces de generar. Mientras mayor era la brecha entre los centros de abastecimiento y la línea de fuego, millares de elementos fallecieron por el hambre y, sobre todo, el frío.
Usted se preguntará a qué demonios obedece esta mención a los cruentos episodios ocurridos hace casi 70 años; pues bien, tiene que ver con lo que ocurrirá hoy en la ciudad de Recife, al norte de Brasil.
México se medirá en busca del pase a la siguiente ronda al durísimo equipo de Croacia, a las 5 de la tarde hora local, cuando la temperatura será de aproximadamente 28 grados centígrados pero existirá un factor adicional.
El “general humedad”, dijera Stalin, obrará en contra del cuadro centroeuropeo al no estar acostumbrado, ni de lejos, a competir bajo condiciones tan extremas.
Hemos visto en estos partidos como equipos tan competitivos como Italia, España e incluso Alemania terminan los juegos con la lengua de corbata como perro en carretera. Todo esto es obra del factor de la humedad.
Los equipos latinos, más que acostumbrados a estas tropicales circunstancias, han hecho de los estadios su casa, al abrigo de sus fieles aficiones.
El Tri debe calificar desde luego que por méritos propios, jugando un partido que raye en la perfección pero la circunstancia de que el empate le favorezca y el ya apuntado del clima, pueden hacer que con el paso de los minutos, la calificación se concrete.
La bronca es que en nuestro país no sabemos de términos medios; si se avanza, seguirá el discurso triunfalista y el proceso de canonización del “piojo”. Si por el contrario, se pierde y con ello quedan fuera del mundial, se hablará de un monumental fracaso, se repetirá el discurso de “para qué diablos se calificó” y el tan sonado empate ante Brasil se reventará como pompa de jabón.
Suerte para los muchachos y nomás por no dejar, recordar que en sus botines no está en riesgo la soberanía nacional. Se trata de un juego, apasionante es cierto, pero solo un juego…Aunque pueda paralizar y llenar de gozo o tristeza a todo un país.


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