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Bajo la lupa: El c贸digo

En los años que un servidor tiene metido en temas arbitrales, que son alrededor de 50, siempre he escuchado que los equipos pierden por culpa del árbitro. Sin embargo, para que haya un perjudicado tiene forzosamente que existir un beneficiado y es ahí donde la suma no se acabala, como dicen en mi pueblo, ya que jamás he oído decir que alguien gane gracias al nazareno.
Este tipo de declaraciones, en buen castellano, son por puritito ardor y se van repitiendo como un “mantra”, hasta convertirse en verdad absoluta. Además, resulta padrísimo acogerse al pretexto arbitral para dejar de lado la mala planeación, los refuerzos fallidos, la torpeza directiva, las burradas administrativas, los yerros en la dirección técnica, la falta de escrúpulos del promotor en turno, el nulo compromiso de algunos jugadores y los inevitables errores técnicos a la hora de jugar el balón.
También hay grados en este tipo de declaraciones. Se entiende, aunque no se justifica, al técnico que critique al nazareno en turno por alguna mala decisión, como se dice, por la calentura del partido, pero hay otras de muy mala leche que mal informan al espectador y pueden llegar a generar, incluso, acontecimientos trágicos.
Esta semana el director técnico del Toluca, José Saturnino Cardozo, manifestó que le tiene más miedo al árbitro que al América ya que, según su dicho, al cuadro de Coapa suelen ayudarle los silbantes.
Me parece una total irresponsabilidad por parte del guaraní. Indudablemente fue un extraordinario futbolista y como entrenador ha sabido inyectar en los rojos del Estado de México ese pundonor que parecían haber perdido pero no se vale ponerse la venda antes de cortarse y presionar al cuerpo arbitral, a sabiendas que el juego de ida se jugará en su casa.
Fernando Guerrero es el hombre sobre quien pesará una tremenda presión no sólo por dirigir una semifinal de alarido, como seguramente será el Toluca ante América, sino por el hecho de saber que todo lo que marque a favor de las Águilas, le será acremente reprobado por el banco toluqueño encabezado por el otrora goleador.
Lo peor de este tipo de situaciones es que los propios directivos escarlatas, patrones de Don José, tendrían que irle a la mano para moderar sus dichos, cosa que evidentemente les tiene sin cuidado y por otra parte, la pasividad de la Liga Mx para proteger la imagen de sus jueces e impedir que de manera ligera y antes del juego, se les cubra con el manto de la duda.
Existe un código de respeto en la FEMEXFUT que no se aplica, sobre todo cuando el “péguenle al de negro” es el deporte favorito en época de Liguilla.
Para cuando usted tenga en sus manos está colaboración, amable lector, ya se habrá jugado la ida de esta semifinal. Ojalá el señor Cardozo no tenga nada de qué arrepentirse.


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