Siguenos en
    

Arriesgan la vida en cada paso

Cuernavaca, Morelos.- “Tengo prisa, no me di cuenta, prefiero arriesgarme a llegar tarde”, fueron respuestas que dieron a Diario de Morelos ciudadanos que no utilizan con frecuencia los puentes peatonales.
En un ejercicio para demostrar los riesgos que conlleva no utilizar los puentes y el tiempo que se tarda un usuario al cruzar las calles, se demostró que es más seguro y rápido cruzar al otro lado de la banqueta, utilizando las estructuras.
En el puente que se ubica en la avenida Plan de Ayala, en el circuito vial conocido como la Luna, el equipo del Diario de Morelos, hizo el ejercicio y se comprobó que si se utiliza el puente para cruzar la calles es más seguro y sencillo.
Con un cronómetro, subimos las escaleras; el recorrido inició en el carril que va con dirección de norte a sur, es decir, de Cuernavaca hacia Jiutepec, para cruzar al otro lado de la avenida.
Utilizar el puente y cruzar al otro lado, llevó alrededor de un minuto con 17 segundos, con tranquilidad, seguros y sin presión. Muchos de los peatones en ese momento tomaron la misma decisión: subieron las escaleras sin exponer su vida.
Al ser entrevistados, los ciudadanos aseguraron que usar los puentes es más seguro, “sin embargo, por la noche y debido a la falta de luz nos da miedo pasar, pero más vale utilizarlos para no exponernos a que nos atropellen”, dijo Roberto Martínez.
Una persona que subió, a pesar de su edad avanzada y acompañada por su nieta, puso el ejemplo a muchos ciudadanos que no utilizan los puentes.
Teresa Ojeda, ama de casa, dijo que por su seguridad y la de su nieta, decide utilizarlos.
Otro ciudadano, a pesar de caminar con mucho esfuerzo, utilizó el puente, “si no los utilizamos nos atropellan, prefiero ir a paso lento que exponerme”, expresó Victoriano García.
Al bajar del puente de la avenida Plan de Ayala, entrevistamos a Josefina Lorenzana,  quien propuso a las autoridades que los limpien, que coloquen un material para evitar que las escaleras estén resbalosas y que exista protección, para impedir que las mujeres que suben con falda sean observadas por los hombres que están debajo de los mismos.

La otra parte
Al terminar el ejercicio, se hizo lo mismo, pero ahora cruzando el arroyo vehicular.
Tardamos un minuto 47 segundos; hubo que esperar a que las rutas se detuvieran y los autos hicieran alto cuando el semáforo estuviera en rojo, inseguros, con adrenalina en el cuerpo y con miedo, se llegó al otro lado.
Pero no sólo fuimos nosotros. Esquivando a los autos y caminado a un paso rápido, muchos ciudadanos, jóvenes, señoras y ancianos hicieron lo mismo.


COMENTARIOS