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Al maestro con cariño...

Multinivel. Niños de todos los grados y edades conviven en un solo salón, bajo la instrucción de un maestro que debe atender las necesidades de los educandos.

Tepalcingo, MORELOS.- Es común que al escuchar sobre la labor de los maestros, imaginamos a un mentor en un salón de clases con decenas de niños aprendiendo en una escuela; sin embargo, existen otro tipo de profesores que se apartan de lo convencional.
Son los Líderes para la Educación Comunitaria, antes conocidos como Instructores Comunitarios del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), jóvenes que se convierten para muchos niños que habitan en las comunidades más alejadas del estado en la única oportunidad de recibir educación.


Las escuelas del Conafe se ubican en comunidades pequeñas, con pocos habitantes, con carencias y donde no puede ser creado un plantel educativo en forma; funcionan con la modalidad multinivel: los niños de todos los grados conviven y aprenden en un salón atendidos por un maestro.

Voluntarios para educar

Édgar Alan Rivas tiene 19 años; es originario de Tlaltizapán y presta su servicio social educativo voluntario en esta institución en la Comunidad de Pitzotlán, Tepalcingo.
“Yo soy el Líder de Educación Comunitaria e imparto clases en el Programa Aula Compartida, se trata de dar preescolar y primaria juntos, atiendo a dos niños de preescolar y seis de primaria”.
Édgar Alan, como los más de 41 mil jóvenes de entre 16 y 29 años que participan en este programa en todo el país, decidió incorporarse por una necesidad: la de seguir estudiando. El Conafe les da una beca de hasta 60 meses al terminar su servicio por uno o dos años en la comunidad, para que continúen sus estudios de nivel superior y a muchos de ellos, les refuerza la vocación de ser docente.
“Pensaba que ser maestro era de lo más fácil, pero ya veo que no… no es el saberte la clase, es  más complejo. Es hacer que el niño te ponga atención, saber transmitir conocimientos”, asegura
La labor de estos maestros no termina en el aula, sino que los jóvenes tienen la oportunidad de incorporarse a la comunidad como uno más de sus integrantes, aprender y aportar alternativas de solución a los problemas.
Los padres son pieza clave en el éxito de la educación. Son los que brindan comida, alojamiento, seguridad y condiciones para que el maestro desempeñe su trabajo.
 

Venciendo trabas

La señora Evangelina Tablas, presidenta de la asociación de padres y ayudante municipal de Pitzotlán, explica que estos apoyan al profesor porque la falta de recursos de las familias, la lejanía y la falta de caminos, les impide llevar a sus niños a la escuela más cercana, a 25 kilómetros de distancia.
En el aula, tienen que desarrollar habilidades que le permitan atender todas las necesidades educativas de sus alumnos.
Esto lo hacen apoyados de materiales proporcionados por Conafe, que también les brinda apoyo pedagógico por lo menos una vez al mes en las comunidades.
Desempeñar esta labor no es fácil; significa para los jóvenes salir de casa, dejar comodidades y facilidades que el mundo urbanizado brinda para incorporarse a una realidad que no muchos conocen o no quieren voltear a ver: el rezago educativo de las regiones más alejadas y vulnerables. 

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