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“Primeros esclavos negros en Cuernavaca, las castas”

Dentro de un mesón, en una tarde lluviosa del once de mayo de 1542 en Valladolid España, el genovés Leonardo Lomelín, se comprometió a vender a Hernán Cortés 500 esclavos negros de las islas de Cabo Verde frente a las costas de Senegal; estas islas eran el centro de trata de esclavos secuestrados en África. Dice el contrato que se conserva en legajo 270 del Archivo General del Hospital de Jesús en la Ciudad de México: “dos tercias (serán) de machos y una tercia de mujeres de edad entre 15 y 26 años”. Lomelín se obligó a entregar los esclavos en Veracruz y Cortés se comprometía a pagar 76 ducados de oro de minas de perfecta ley y en plata quintada. Este contrato se realizó cuando Cortés enfrentaba un juicio por lo que se le prohibió regresar a América, allá moriría el 2 de diciembre de 1547, ya no vendría a Cuernavaca. Esa primera importación grande de esclavos llegó en 1544. Se destinaron al ingenio de Tlaltenango y otras haciendas de Cortés en Cuernavaca como la ganadera de Tlaltizapan, otras trigueras como las de Tejalpa y Yautepec que también pertenecían a la Alcaldía Mayor de Cuernavaca; otros más fueron llevados a diversas partes del Marquesado del Valle que se componía de nueve parcialidades separadas, no era una sola unidad territorial, los menos fueron la tinta del crónista Carlos Lavín F. revendidos a encomenderos. En los años posteriores siguieron llegando barcos cargados con esclavos para toda la Nueva España. A la muerte de Cortés en 1547, en su casona o villa, hoy llamada “Palacio” de Cortés, había nueve esclavos negros y dieciséis esclavos indígenas, hombres y mujeres con sus hijos. Desde antes de la conquista los esclavos indígenas eran los capturados en guerras o comprados en sus lugares de origen para servir en otros señoríos. En el ingenio de Axomulco (hoy Rancho Cortés) en el que Cortés era sólo socio había 18 esclavos negros, tres negras, tres negrillos y seis nativos. En su ingenio de Tlalatenango los esclavos negros eran 56 en total, 35 hombres y 21 mujeres más 16 niños. Había también 82 esclavos nativos y 83 mujeres, el mayor, Mateo, tenía 108 años; en total eran 221 esclavos. En Tlaltizapán tenía cría de caballos; había 107 yeguas, más 59 potrancas, 54 potros, 7 mulas, dos muletos y un rocín morillo [moro, árabe]: 230 en total. Los cuidaban dos esclavos, uno negro y otro con su mujer indígena.
Otros más enistintas propiedades.
 

Castas
Cuando los negros se mezclaron con españoles e indígenas y surgieron diversos mestizajes secundarios y castas:
Gachupín, era el nombre dado a los españoles europeos, surge este vocablo del náhuatl cactzopin, que significa: “El que calza picos [espuelas]”, también eran conocidos por españoles peninsulares. Criollos, eran los descendientes de padre y madre españoles, sólo que nacidos en la Nueva España.
Tenían derecho a ser encomenderos y hacendados, con acceso a cargos de cabildos, podían ingresar a comunidades religiosas y estar al frente de las parroquias. En el inconsciente popular los criollos siempre estuvieron ligados a los gachupines, aunque la realidad histórica es que muchos de ellos estuvieron apoyando la guerra de Independencia.Los españoles eran los de la más alta jerarquía, como los virreyes, gobernadores, presidentes y oidores (jueces), Arzobispos, Obispos, curas de parroquias importantes y superiores de comunidades religiosas. Funcionarios y comerciantes de la corona española, eran también encomenderos.

Los mestizos, mulatos (español con negra) y zambos (indio con negra), eran los artesanos, carpinteros, albañiles, peones agrícolas,etc. Podían ingresar al clero en posiciones menores.
Los llamados nativos, indios o indígenas de América, eran encomendados a los españoles y criollos o entregados en resguardos para trabajar en minas y haciendas.
Esa encomienda consistía básicamente en alimentarlos y convertirlos a la nueva religión, a cambio de su trabajo.
Los negros, eran esclavos, trabajaban en minas y plantaciones. Al principio de la colonia algunos indios eran también esclavos, las “Leyes Nuevas o Leyes y ordenanzas nuevamente hechas por su Majestad para la gobernación de las Indias y buen tratamiento y conservación de los indios” promulgadas el 20 de noviembre de 1542, veintiún años después de la conquista, mejoraron las condiciones de los indígenas a través de la revisión del sistema de la encomienda y otorgándoles una serie de derechos para que vivan en mejores condiciones.
La esclavitud indígena se prohibió aunque siguió oculta y en menor grado, los negros siguieron estando en esclavitud. Cortés sabiendo que se promulgarían las Nuevas Leyes con la prohibición de la esclavitud de los indios, seis meses antes hizo ese contrato de compra de esclavos negros. Estas leyes son las precursoras de los derechos humanos en México.
Es así como transcurrió la vida de las castas en la época virreinal.
Fuentes: “FUNDACIÓN”. INÉDITO.
Mismo autor; D.R. 2010, © 1001 pp.
carlos_lavin_mx@yahoo.com.mx


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