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‘Mi primer Rave fue en Tépoz’

Cuernavaca, MORELOS.- “Ir por un día no vale la pena, lo bueno, el disfrute verdadero, es ir y aventarse los tres días del Rave, así es la única forma de gozarlo chido y si no piensas aguantar pues mejor guárdate y vete a un antro”, relató de manera sarcástica María Fernanda, una joven de 23 años, quien antes de cumplir la mayoría de edad, ya acudía con regularidad a ese tipo de fiestas caracterizadas por el consumo excesivo de toda clase de drogas sintéticas y alcohol.
Tratando de quitar su propio cabello teñido de morado que el aire le imponía en su rostro, María Fernanda narró que la primera vez que acudió a un Rave, varios vasos de cerveza y el consumo de una pastilla psicotrópica la dejaron inconsciente por un par de horas, según ella, porque su cuerpo no aguantó esa primera vez del disfrute verdadero.
“Mi primer Rave fue en Tepoztlán, ahí siempre ha sido la catedral de esas fiestas, siempre, y un viernes saliendo de Bachilleres, mi novio me invitó a una fiesta a ‘Tépoz’ y pues para divertirme un rato me fui con él”.
“Cuando llegamos vi la magnitud de la fiesta, me quedé sorprendida y muy emocionada, era un coctel de música electrónica y cerveza, en ese momento fue el paraíso, hasta que me tragué una pastillita que me desconectó, mi novio y sus amigos me dijeron que había sido mucho, que no me la había aguantado”, expresó.
Sin embargo, “Fer”, como le llaman cariñosamente sus amigos, contó que después de su primera experiencia en una fiesta Rave, su vida cambió y por su mente solo pasaba volver a asistir a otro evento, y esta vez, se aguantaría al menos una pastilla psicotrópica.
“El éxito de esas fiestas es por la gente que consume las drogas sintéticas o naturales, como la mariguana, esas drogas hacen que se sensibilicen más algunos sentidos y claro que empiezas a alucinar, y las luces, que son parte bien importante del show, incrementan el alucine de uno, y para mi segundo Rave, todo estuvo mejor, me dieron un acido (LSD) y todo estuvo en orden, aunque no bebí mucho, a lo mejor por eso no me puse mal”, expresó “Fer” con una sonrisa en el rostro.
Tras cinco años de fiesta, y de haber acudido al menos a 20 Raves en distintos estados de la república, María Fernanda piensa que ya maduró y que ya no está tan chava para seguir asistiendo a esos eventos.
“He cambiado, he madurado y pues creo que ya estuvo, voy a fiestas pero más tranquilas y mejor que sean caseras”, precisó.

"En Tepoztlán siempre ha sido la catedral de esas fiestas, siempre."
María Fernanda, estudiante


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