La historia retrata la vida de las alfareras totonacas de Veracruz, quienes, al igual que sus maridos, tienen que trabajar para darle de comer a sus hijos. Asimismo, se documenta la educación a la que se someten los niños cuando quieren ser voladores de la comunidad de Papantla.
El filme retrata la tradición del amasado de arcilla y barro, así como los rituales a los que se someten los pequeños antes de subir a lo alto del palo, “su camino hacia el cielo”.
“Grabamos un año en Zapotal, Santa Cruz, en Veracruz. Fue muy fácil trabajar con la gente de ahí porque, aunque al principio les daba pena, después hasta se olvidaban de que estaban allí las cámaras”, explicó.
Los temas relacionados a las comunidades indígenas son recurrentes en los proyectos de Álvarez porque siempre le ha gustado el México profundo, y la vida le ha dado la oportunidad de acercarse a estos grupos.
Respecto al festival, dijo que es de gran importancia porque vincula temas de interés público con la protección de los valores del mundo.
¿Sabías que...?
En totonaca, la palabra canícula significa “época más calurosa del año”.
“En el último día de rodaje, todavía no tenía un nombre para el documental, y la verdad es que ya me urgía porque quería inscribirlo al Festival de Morelia. De pronto, un señor nos dijo que estábamos en canícula; me gustó la palabra, le pregunté su significado y me encantó”, dijo José Álvarez, quien participó, por segunda ocasión, en Cinema Planeta.
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