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¡Qué pena que no matamos más gente!: pareja de condenados

"El día que matamos a ese pedófilo fue el mejor de mi vida", confesó Christine Moody, visiblemente contenta. Poco le importó enterarse de que iba a pasar el resto de su vida en la cárcel.

"Nos vemos luego, pervertidos", les gritó Jeremy, su marido, a los familiares de sus víctimas. Esta pareja de Carolina del Sur, Estados Unidos, se declaraba skinhead y racista, y militaba en un grupo supremacista blanco.

Tras muchos años de predicar su odio contra quienes amenazaban sus valores, decidieron pasar al acto y librar una guerra santa contra los abusadores sexuales. "Eso es lo que les pasa a los abusadores de menores.

Tuvieron exactamente lo que se merecían. De haber podido lo habríamos hecho nuevamente", dijo Jeremy. "No siento arrepentimientos. Fue el mejor día de mi vida", dijo Christine. Luego se besaron en frente del jurado.El matrimonio tenía en mente asesinar a otra persona, pero la policía los atrapó a tiempo. "¡Qué pena que no pudimos matar a más!", se lamentaron.

 

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